30 de agosto de 2026
De Ushuaia a Cosquín
Cómo una YAU Ec de lenga fueguina —“La Cortada”— llegó a las manos de Raly Barrionuevo y al escenario mayor de Cosquín.
En 2021, en la ciudad de Tolhuin, Tierra del Fuego, nació una guitarra que nunca imaginamos que iba a recorrer un camino tan especial.
Después de construir una YAU clásica y luego una YAU con corte, quedó una guitarra a medio terminar en nuestra habitación: solo faltaba pegarle el fondo de lenga, que ya estaba listo. Mauro iba a hacer esa tarea al día siguiente en el taller. Pero esa noche, mirando la guitarra sin el fondo, se me ocurrió algo: “¿Y si cortamos la guitarra, y la hacemos tipo caja angosta y con preamplificador?”. Mauro me miró y me dijo: “¿Qué? ¿Estás loca? Si mañana ya le pego el fondo…”.
Al día siguiente fue al taller y, contra todo pronóstico, decidió probar. Agarró la guitarra del mástil y pasó el cuerpo abierto por la sierra sin fin: pasó de unos 10 centímetros de profundidad a apenas 6. Cuando se la probó al cuerpo, se dio cuenta de que era mucho más cómoda. Y entonces le pegó el fondo. Así nació la YAU Ec, nuestra electrocriolla de caja angosta.
Buscamos en el mercado un preamplificador que pudiera adaptarse a esas nuevas medidas, lo probamos y funcionó. Como era la primera de ese modelo, la presentamos como prototipo y la llevamos a ferias y exposiciones. Todos la miraban, muchos querían comprarla, incluso había gente que llegaba con la tarjeta en la mano. Pero yo decía que no estaba a la venta. Por dentro, esa guitarra ya era mi favorita: nosotros la llamábamos “La Cortada”.
Hasta que un sábado, durante la Expo Agroproductiva de Río Grande, se acercaron dos personas que organizaban la exposición: querían comprar una guitarra para obsequiársela a Raly Barrionuevo. Me preguntaron cuál elegir y, aunque por dentro pensé inmediatamente en la electrocriolla, respondí: “Elijan ustedes”. Y se la llevaron.
Tiempo después, durante el encendido del arbolito de Navidad en Río Grande, nos invitaron a entregársela nosotros mismos arriba del escenario. Raly tocó algunas canciones en medio del frío y nos llamó a subir. Más allá de la guitarra, todavía recordamos su abrazo: fuerte, sincero, de esos que quedan.
Pasaron algunos meses y llegó Cosquín 2023. Raly se presentó en el escenario mayor y empezó tocando “Zamba y acuarela” con una de sus guitarras. A los pocos minutos cambió de instrumento. Y entonces apareció ella: la YAU Ec, La Cortada. En ese momento subió Soledad Pastorutti a cantar con él. Nosotros mirábamos el recital desde casa: “¿Es esa la YAU? ¿O estoy alucinando?”. “Sí. Sí, es esa.” Nos miramos y lloramos de felicidad.
En 2025, Raly volvió a Tierra del Fuego. Su manager nos escribió porque quería volver a vernos: nos invitó a su show, volvió a lucir la guitarra, tocó tres canciones con ella y nos mencionó desde el escenario con mucho cariño. Después empezamos a recibir mensajes de personas que seguían sus conciertos, siempre con lo mismo: “Raly ama esa guitarra”. Y también nos contaron que él la llama “La Lenga”.
Aquella guitarra que nació de una idea inesperada, de una discusión y de una sierra sin fin, había encontrado su lugar. Desde un rincón de Tierra del Fuego hasta el escenario de Cosquín. De nuestras manos a las manos de Raly. De La Cortada a La Lenga. Gracias, Raly, por haberle dado una historia todavía más grande a una guitarra que para nosotros siempre fue especial.
